Hoy en día, mucho se habla del abuso de autoridad; se habla de gobernantes abusadores, de violencia policial, de violencia contra la mujer, etc. Lo cierto es que este fenómeno sociocultural sigue estando vigente en muchas partes del mundo y, por supuesto, nuestro país no queda extenso. El abuso de autoridad es uno de los problemas que más afecta a personas “indefensas” que, de algún modo u otro, esperan ser tratados por un superior como cualquier otra persona.
Un abuso consiste en el uso excesivo, injusto e indebido de algo o alguien. La autoridad, por su parte, es el poder, la potestad y la facultad de aquel que gobierna o que ejerce el mando. De esta manera, podemos decir que el abuso de autoridad tiene lugar cuando una autoridad se excede en el ejercicio de sus atribuciones frente a un subordinado o dependiente.
Se ha podido distinguir entre varios tipos de abuso de autoridad, entre los cuales podemos mencionar: abuso de poder, abuso de fuerza, abuso intelectual, abuso sexual, abuso sexual emocional (no físico), abuso cultural, etc. Un ejemplo de abuso de fuerza aparece cuando la policía detiene a alguien sin justificación y no permite que el afectado se exprese o se defienda.
El abuso de autoridad es un tema crítico y latente, razón por la que suele utilizarse en la literatura. Una de las obras que presenta esta temática es “Diamantes y Pedernales”, de José María Arguedas; debido a que su autor pudo observar durante su niñez cómo los indígenas de las zonas rurales eran maltratados e ignorados por las autoridades del pueblo.
Para finalizar, es recomendable sugerir que la persona agredida tenga el valor de, si es que está en lo factible de las circunstancias, hacerse respetar o sino denunciar el hecho, para así poder evitar que más actos como éstos se sigan dando a diario sin ninguna restricción.

